Por AfroKuba
El pasado domingo 26 de abril, el escenario del Bird’s Eye Jazz Club se convirtió en territorio de pulsación afrolatina con la presentación del grupo Son Alarde, en una velada donde tradición, autoría y contemporaneidad dialogaron con naturalidad.
Bajo la dirección del músico cubano Alcides Toirac —proveniente del reconocido movimiento de la Nueva Trova Cubana— el proyecto se afirma desde una perspectiva creativa singular: la centralidad de la composición propia.
El repertorio se sustenta fundamentalmente en las obras del tresero suizo Olivier Gagneux y del propio Toirac, configurando una identidad sonora donde el son cubano y el latin jazz se reescriben desde una mirada contemporánea.
Como elemento distintivo, el grupo incorpora ritmos hoy poco frecuentados o casi olvidados —como el dengue, el sucu-sucu, el mambo y el pilón—, no desde la nostalgia, sino como una reactivación viva de la memoria musical.
En el formato íntimo del club, la agrupación logró una conexión directa con el público, evidenciando un trabajo consciente sobre la tradición como materia dinámica.
Una noche donde la raíz no se repite: se investiga, se crea y se proyecta.
Son Alarde in Basel: creation, memory, and Afro-Latin pulse
On Sunday, April 26, the stage of the Bird’s Eye Jazz Club became a space of Afro-Latin resonance with the performance of Son Alarde, in an evening where tradition, authorship, and contemporaneity engaged in a natural dialogue.
Under the direction of Cuban musician Alcides Toirac —emerging from the renowned Nueva Trova Cubana movement— the project stands out for a distinctive artistic approach: the centrality of original composition.
The repertoire is largely built on works by Swiss tres player Olivier Gagneux and Toirac himself, shaping a sonic identity where Cuban son and Latin jazz are reinterpreted through a contemporary lens.
A notable feature of the ensemble is its inclusion of rarely performed or nearly forgotten rhythms—such as dengue, sucu-sucu, mambo, and pilón—revived not as nostalgia, but as a living reactivation of musical memory.
Within the club’s intimate setting, the group established a direct connection with the audience, demonstrating a conscious and dynamic engagement with tradition.
A night where roots are not repeated, but researched, reimagined, and projected forward.



