por Miguel Ángel García Velasco
La visita a la aldea de Dansihoué, situada en el distrito de Ouèdèmè, municipio de Lokossa, constituyó una inmersión profunda en uno de los espacios culturales y espirituales más antiguos del Benín profundo. Se trata de un territorio donde arquitectura, economía doméstica y religiosidad tradicional conforman un sistema de vida coherente, aún plenamente activo.
Las casas de la aldea, construidas con barro prensado, responden a técnicas ancestrales adaptadas al clima y al entorno. Sus muros, elaborados con tierra local, garantizan frescura y solidez, y funcionan como verdaderos depositarios de la memoria familiar y comunitaria.
En este contexto se desarrolla una actividad esencial para la vida cotidiana: la fabricación artesanal de aceite rojo de palma y de jabones. El proceso tradicional comprende varias etapas: la recolección de las nueces de palma; la separación de las nueces del racimo; la preparación y limpieza de las nueces; su posterior amasado para liberar la materia grasa; la extracción de la espuma resultante y, finalmente, el trabajo de esta espuma hasta obtener el aceite rojo, listo para su uso doméstico, artesanal y ritual. Este saber hacer se transmite de generación en generación y se apoya en el trabajo colectivo y el respeto por los ritmos naturales.

El eje espiritual de la visita estuvo marcado por el acceso al convento de Toodjihoué Avinouhoué, situado en el poblado de Dornon Avinouhoué, igualmente en el distrito de Ouèdèmè. Reconocido como el convento más antiguo de la región, constituye un referente mayor del culto a Sakpata. Allí fuimos recibidos por Gantchassi, sacerdote principal, jefe tradicional, cabeza coronada, jefe consuetudinario y jefe vudú, autoridad espiritual y social de gran legitimidad.

Las oraciones y salutaciones rituales ante Sakpata se realizaron bajo su conducción, siguiendo estrictamente los protocolos que garantizan el permiso de la divinidad y de los ancestros. Estos actos establecen el marco ético y espiritual indispensable para toda presencia y toda acción en el espacio sagrado.
Su hijo y mano derecha, Avinou Hênanssi, participa activamente en la gestión ritual y comunitaria del convento, asegurando la transmisión generacional de los saberes y responsabilidades.

Durante la visita se produjo el primer encuentro con un grupo de adeptas de Sakpata que son nuevas iniciadas y se encuentran en la fase final de su iniciación. El ciclo completo de iniciación en el convento tiene una duración de tres meses. En 23 días, estas iniciadas serán presentadas oficialmente al público y a sus familias, momento que marca el cierre visible de su proceso iniciático y su plena integración ritual.
La jornada concluyó con una consulta de Fa, realizada por el boconon Aguè Félicien, quien, a través de la lectura oracular, ofreció orientación espiritual y confirmó la armonía del encuentro.
Esta visita a Dansihoué no fue una simple observación, sino una experiencia profunda de contacto con un universo cultural vivo, donde la tierra, el aceite de palma, la palabra ritual y la iniciación forman una misma gramática de sentido bajo la presencia activa de Sakpata.



