Martha Duarte Mustelier: el violín de una cubana universal (+Video)

Por Miguel Ángel García Velasco

La música cubana despide con profundo pesar a Martha Duarte Mustelier, violinista, compositora, directora y productora, cuya vida estuvo consagrada a la creación y al que ella misma solía llamar el «divino arte de interpretar el violín».

Sus restos fueron depositados en el cementerio de Minusio, en el cantón del Tesino, Suiza, país que se convirtió en su segunda patria y donde Martha construyó también una familia y una parte esencial de su historia personal.

 

Nacida en La Habana, Martha Duarte se formó en el Instituto Superior de Arte (ISA), donde alcanzó un hito significativo en la historia de la enseñanza musical cubana al convertirse en la primera mujer graduada en la especialidad académica de violín.

Su sólida formación le abrió las puertas de algunas de las instituciones más importantes de la cultura cubana. Integró como primer violín la Orquesta del Gran Teatro de la Ópera y Ballet de La Habana y formó parte también de la Camerata Brindis de Salas, enriqueciendo una trayectoria en la que la excelencia de su formación académica convivió siempre con una extraordinaria apertura hacia diferentes expresiones musicales.

Participó asimismo en grabaciones para el sello EGREM, colaborando con figuras emblemáticas de nuestra música como Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y Frank Fernández.

Pero Martha nunca concibió el violín exclusivamente dentro de las fronteras de la música académica. Su inquietud y curiosidad artística la llevaron a explorar otros universos sonoros. Su paso por el Conjunto Folklórico Nacional de Cuba, donde brilló como solista, constituyó otra demostración de esa voluntad de establecer puentes entre la formación clásica y las raíces populares y afrocubanas.

En 1985 se incorporó al grupo de rock Arte Vivo, con el cual recorrió escenarios de Cuba y del extranjero. Posteriormente, en 1990, fundó Vidrio y Corte, propuesta en la que confluyeron el jazz, la canción, el rock y el funk.

El gran proyecto de madurez de su carrera llegaría en 1993 con la creación de Martha Duarte y Sarabanda.

Sarabanda fue, sin duda, uno de los momentos culminantes de su concepción artística. Allí confluyeron la tradición musical cubana, el virtuosismo del violín, la improvisación y las sonoridades contemporáneas que Martha había ido explorando durante años.

Con Sarabanda participó en el CD “La Isla de la Música” y realizó giras internacionales. En 2001 presentó su primer disco como directora y productora, Mulata de Espalda, que incluyó además obras de su propia autoría y confirmó una dimensión creadora que trascendía ampliamente su condición de intérprete.

Su presencia se hizo habitual en programas de radio y televisión y en numerosos escenarios habaneros. Participó en 1997 en El Son más Largo del Mundo, inscrito en el libro Guinness de los récords, y su agrupación fue reconocida como «Orquesta revelación» en el popular programa televisivo Mi Salsa.

Su trayectoria adquirió también una importante dimensión internacional. Representó a Cuba en la Cumbre Iberoamericana de Montevideo, en 2006, y participó en la Primera Semana de la Cultura Cubana en Medio Oriente, en 2009, llevando siempre consigo una manera profundamente cubana y, al mismo tiempo, universal de entender la música.

Martha Duarte Mustelier perteneció a esa estirpe de músicos capaces de desplazarse con naturalidad entre la academia y la música popular, entre la partitura y la improvisación, entre la tradición y la experimentación. El violín fue su voz, pero también el instrumento a través del cual expresó su identidad, su libertad y su permanente necesidad de crear.

Hoy, al acompañar a Martha en su última morada en estas tierras helvéticas, mi presencia quiere representar humildemente a tantos hermanos y hermanas cubanos que hubieran deseado estar presentes, acompañándola y rindiéndole el último homenaje en este duro momento.

Estoy aquí también en nombre de esa Cuba que Martha llevó siempre consigo; de sus amigos, compañeros de profesión y de todos aquellos que compartieron alguna etapa de su recorrido artístico y humano. La distancia impide hoy la presencia física de muchos, pero jamás podrá impedir que su cariño, su respeto y su memoria lleguen hasta Minusio.

Quiero abrazar muy especialmente a su querida hija Afrika, a su esposo y compañero de vida, y a toda esa familia que Martha creó y cultivó durante sus años en estas tierras helvéticas. A ellos corresponde ahora custodiar no solamente el recuerdo íntimo de la madre, la esposa y la amiga, sino también el legado de una mujer cubana que hizo de la música una razón de existencia.

El largo camino de Martha comenzó en La Habana y encontró en Suiza otro hogar, sin abandonar jamás sus raíces. Por eso, en esta despedida, Cuba y Suiza se encuentran simbólicamente alrededor de su violín y de su memoria.

Que mi presencia pueda ser entendida como el abrazo colectivo de quienes, desde Cuba y desde tantos otros lugares del mundo, hubieran querido estar hoy junto a ella y junto a su familia.

Desde el Proyecto Etnovisual Afrokuba, rendimos homenaje a Martha Duarte Mustelier: a la violinista, a la compositora, a la directora, a la mujer que abrió caminos y a la creadora que encontró en Sarabanda uno de los momentos culminantes de su brillante trayectoria.

Descansa en paz, querida Martha.

Tu violín podrá guardar silencio, pero tu música, tu ejemplo, tu belleza, tu alegría y tu memoria continuarán acompañándonos siempre.

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