Crónicas de viaje: Visita al Templo Oju Agba de Dassa-Zoumé

Por Miguel Ángel García Velasco٭

Mi visita al Templo Oju Agba de Dassa-Zoumé, con motivo de la celebración del Peregrinaje Mundial de Orisha Kpata (Sakpata) 2026, constituyó uno de los momentos más intensos y significativos de mi recorrido por Benín.

Este lugar no se presenta únicamente como un espacio consagrado al culto. Constituye también un verdadero lugar de memoria, donde convergen la historia religiosa, la transmisión familiar y sacerdotal, la iconografía sagrada y unas prácticas ceremoniales que continúan plenamente vivas.

Las pinturas murales que rodean el espacio ceremonial testimonian esa profundidad histórica. En ellas pueden leerse, entre otros, los nombres de Togbe Ekoue-Bla Kounededji y Le Sare Balogoun Avounmanlekpon, inscribiendo visualmente a figuras vinculadas con la autoridad y la memoria del lugar. Otra inscripción situada sobre el espacio principal menciona la fecha del 15 de diciembre de 1979, referencia histórica cuyo significado preciso merece ser profundizado a través de la memoria oral de los propios dignatarios del templo.

El encuentro con Balogoun y OBA Oju Agba

Mi encuentro con los principales responsables del templo tuvo para mí una significación muy especial. Pude compartir directamente con Balogoun Avounmanlekpon y su hijo, OBA Oju Agba, representantes de una continuidad sacerdotal que enlaza a las generaciones precedentes con los actuales custodios del santuario.

No se trataba simplemente de conocer un espacio religioso. Como investigador y realizador dedicado durante muchos años a documentar las culturas africanas y sus prolongaciones en la diáspora cubana, me encontraba ante depositarios vivos de una memoria ancestral.

Los murales, los asientos de autoridad, los objetos ceremoniales y la propia organización del recinto forman parte de ese patrimonio. Pero, por encima de ellos, son las personas, sus conocimientos, sus palabras, sus gestos, sus cantos y sus ceremonias quienes mantienen viva la tradición.

Las alabanzas a Sakpata y a las divinidades que lo acompañan

Uno de los momentos más sublimes de nuestra estancia se produjo cuando se rindió pleitesía y homenaje ritual a Sakpata, pero también a otras divinidades que forman parte de este universo espiritual y ceremonial, entre ellas Hêviosso.

Fue entonces cuando comenzaron a elevarse los cantos de alabanza.

Las voces estuvieron acompañadas por un conjunto de cencerros y campanas metálicas de diferentes tamaños, cuyos distintos registros sonoros se entrelazaban creando una extraordinaria atmósfera ritual. No era simplemente un acompañamiento musical: palabra, canto, ritmo, movimiento y devoción se integraban en una misma expresión ceremonial.

Pero hubo un elemento que hizo aquel instante todavía más emocionante y significativo: quienes ejecutaban buena parte de estos instrumentos pertenecían a una nueva generación de hijos y herederos espirituales de Sakpata.

Ante mis ojos no se estaba representando simplemente una tradición antigua.

Se estaba transmitiendo.

Los jóvenes aprendían y reproducían los ritmos, los cantos, los gestos y los códigos ceremoniales heredados de quienes los habían precedido. Dejaban así de ser simples espectadores del patrimonio de sus mayores para convertirse progresivamente en sus nuevos depositarios y continuadores.

Fue uno de esos momentos en los que la observación etnográfica adquiere una dimensión profundamente humana. Aquellos jóvenes tocando sus instrumentos junto a sus mayores constituían la demostración más evidente de que esta cultura religiosa no permanece inmóvil ni pertenece únicamente al pasado.

El relevo está asegurado.

Entre África y Cuba: una memoria que atraviesa el Atlántico

Para mí, esta experiencia posee además una dimensión profundamente afrodiaspórica.

Contemplar en Dassa-Zoumé los cantos, los ritmos, los gestos y las formas de transmisión asociados a Sakpata conduce inevitablemente a reflexionar sobre las transformaciones experimentadas por estas herencias africanas después de la dolorosa travesía atlántica.

En Cuba, diferentes comunidades preservaron, transformaron y reinterpretaron durante siglos memorias religiosas procedentes del continente africano. Algunas de ellas sobrevivieron mediante los cantos, los tambores, la danza, la oralidad y las prácticas rituales transmitidas de generación en generación.

Mi presencia en el Templo Oju Agba me permitió, por tanto, confrontar esa memoria afrocubana —que he estudiado y documentado durante años— con tradiciones africanas que continúan vivas en sus propios territorios históricos.

Ese constituye precisamente uno de los sentidos más profundos de este viaje: regresar a las fuentes, escuchar a quienes hoy las custodian y establecer un diálogo entre las memorias africanas y afrocubanas.

Una tradición que mira hacia el futuro

El Templo Oju Agba de Dassa-Zoumé aparece así ante mis ojos no solamente como un santuario dedicado a Sakpata, sino como un espacio donde memoria, espiritualidad, música, familia y transmisión intergeneracional continúan formando un conjunto inseparable.

Mi encuentro con Balogoun Avounmanlekpon, con su hijo OBA Oju Agba, con los sacerdotes y, especialmente, con esta nueva generación de hijos de Sakpata, constituye un testimonio privilegiado de la vitalidad de esta tradición.

Cuando las voces de los mayores se unen a las voces de los jóvenes; cuando los cantos de alabanza se encuentran con el sonido de los cencerros; cuando Sakpata y las divinidades que lo acompañan vuelven a ser invocados por una generación que aprende de la anterior, comprendemos que no estamos solamente ante la preservación de una herencia.

Estamos ante la continuidad de una memoria viva.

Porque cuando una nueva generación aprende a cantar, tocar, escuchar y respetar aquello que recibió de sus mayores, la tradición deja de pertenecer únicamente al pasado y se convierte también en futuro.

Dassa-Zoumé, Benín — julio de 2026

٭Prof. Miguel Ángel García Velasco

Director-fundador del Proyecto Etnovisual AfroKuba

Investigador y realizador audiovisual.

Príncipe de Sakpata del Reino de Savalou.

Embajador del Reino de Savalou ante la República de Cuba.

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