Por Miguel Ángel García Velasco
Existen momentos en la vida de un investigador en los que el trabajo acumulado durante años adquiere una dimensión que trasciende lo personal para convertirse en un acto de preservación patrimonial. Uno de esos momentos tuvo lugar durante mi reciente visita a la Colección Gladys Palmera, en San Lorenzo de El Escorial, España, considerada una de las más importantes reservas documentales privadas dedicadas a la música afrolatina, afrocaribeña y especialmente a la música cubana.
La ocasión tuvo un significado muy especial. En nombre del Proyecto Etnovisual Afrokuba y como colaborador del Museo Nacional de la Música de Cuba, hice entrega oficial de mi primer fonograma como productor discográfico: Lo mejor de Berta Armiñán, obra reconocida con el Premio Especial de Investigación en Cubadisco 2026. Junto al disco fue depositada una copia del Diploma acreditativo de este importante reconocimiento, obtenido por la labor de investigación, documentación y salvaguarda de la tradición musical franco-haitiana desarrollada durante varios años alrededor de la figura de Berta Armiñán Linares.
La entrega posee un valor singular por varias razones.

En primer lugar, porque se trata del primer fonograma dedicado íntegramente a la música franco-haitiana cubana que ingresa en los fondos de esta prestigiosa colección internacional. Ello representa la incorporación de una expresión musical fundamental del oriente cubano a un archivo de referencia mundial para investigadores, musicólogos, documentalistas y amantes de la música latinoamericana.
En segundo lugar, porque constituye un hecho poco común dentro de la dinámica de conformación de grandes archivos y colecciones patrimoniales: la entrega directa de la obra por parte de su productor e investigador. No se trata únicamente del depósito de un documento sonoro, sino de la transmisión de una experiencia de investigación y de una historia humana vinculada a la preservación de una tradición cultural viva.

Este acto adquiere una dimensión aún mayor si se considera que Lo mejor de Berta Armiñán es el resultado de un proceso de rescate patrimonial que permitió registrar profesionalmente a una de las máximas exponentes de la canción franco-haitiana en Cuba cuando contaba ya con 83 años de edad. La grabación constituye, por tanto, un documento excepcional de memoria viva, donde convergen la tradición oral, la herencia cultural de los descendientes haitianos en Cuba y la resistencia de una manifestación artística que durante décadas permaneció insuficientemente documentada.
Durante la visita tuve además la oportunidad de mostrar el Premio Especial de Investigación otorgado por Cubadisco 2026, reconocimiento que distingue no solo la calidad artística del fonograma, sino también el esfuerzo investigativo desarrollado para documentar una zona poco explorada del patrimonio musical cubano.
La Colección Gladys Palmera conserva miles de discos, fotografías, partituras, publicaciones especializadas, carteles y documentos relacionados con las músicas de América Latina y el Caribe. La presencia de este fonograma dentro de sus fondos asegura que la obra de Berta Armiñán y la tradición franco-haitiana cubana puedan ser consultadas y estudiadas por futuras generaciones de investigadores de todo el mundo.
Para el Proyecto Etnovisual Afrokuba, institución dedicada desde 2008 al rescate audiovisual de las culturas afrocubanas y afrodiaspóricas, este acontecimiento representa un nuevo paso en la visibilización internacional de aquellas expresiones musicales que durante mucho tiempo permanecieron alejadas de los grandes circuitos de difusión y estudio.
Más allá del valor documental del gesto, la entrega simboliza un encuentro entre dos misiones complementarias: la de quienes investigan, registran y preservan la memoria cultural en el terreno, y la de quienes la custodian para las generaciones futuras.
La voz de Berta Armiñán, nacida en las comunidades franco-haitianas del oriente cubano, ha llegado ahora a uno de los archivos musicales más importantes del mundo. Con ella llegan también las historias, los cantos, los recuerdos y la memoria de una comunidad cuya contribución a la cultura cubana merece ocupar un lugar destacado dentro del patrimonio musical universal.




